CASCO ANTIGUO

Busco una paleta a pie

Busco una paleta a pie
(1) Grandes y chicos se deleitan en La Michoacana. (2) Algunas paletas se combinan con leche, a otras se les añaden decoraciones según el gusto particular del cliente. (3) En Crema y

Las tardes en el Casco Antiguo ya no solo ofrecen cenas opulentas o tragos fiesteros. Un grupo de turistas pasa por la esquina de calle octava y el logo de una paleta dibujado en la pared impacta de inmediato. Cuando los turistas entran a una antesala pequeña, una multiplicidad de colores gélidos, ordenados en un mostrador, les sorprende. Es que en medio del calor veraniego, típico de esta ciudad, una paleta es el consuelo para el caminante, pero decidir cuál va a llevarse al paladar puede ser una experiencia confusa o complicada.

Busco una paleta a pie
(1) Grandes y chicos se deleitan en La Michoacana. (2) Algunas paletas se combinan con leche, a otras se les añaden decoraciones según el gusto particular del cliente. (3) En Crema y

Es por ello que en Palettamérica a los productos se les llama por nombres de países, con el fin de que el cliente tenga una idea más clara de qué encontrar. En la entrada, invitando a pasar a cualquier dudoso, está Stefanny Tribiño. “Soy paletera”, se reconoce y sonríe ante el cargo que le causa gracia. Dice que el continente americano no solo se plasma en los sabores de las paletas, sino también en los cuadros decorativos colgados en la pared. Hay uno del Canal de Panamá, muy colorido, el cual señala con orgullo. A Panamá se le representa con el sabor templado del guineo en fusión con la Nutella. “Es porque somos un país bananero ”, dice Tribiño.

El negocio que celebra la diversidad latinoamericana vino por idea de tres socios: uno árabe, otro panameño y un venezolano, y ya tienen nueve sucursales en la ciudad y una en Chiriquí.

Busco una paleta a pie
(1) Grandes y chicos se deleitan en La Michoacana. (2) Algunas paletas se combinan con leche, a otras se les añaden decoraciones según el gusto particular del cliente. (3) En Crema y

Cuando se abandona el local de las paletas de América y se dobla en dirección al Teatro Nacional, se encuentra con La Michoacana, donde la combinación con fresa y leche condensada es de las más pedidas, según cuenta la encargada de la tienda Biviana Labrador.

Aquí no le temen ni a la temporada de lluvia. “Esto siempre se mantiene activo y, aunque merma un poquito la venta en invierno, la gente siempre viene por su paleta favorita”, dice Labrador de su experiencia tras casi dos años en el mercado.

Ya en dirección al estacionamiento nos encontramos con un lugareño. “Sr., ¿venden por aquí paletas?”. “Sí claro, en Crema y Nata”, responde veloz el hombre.

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(1) Grandes y chicos se deleitan en La Michoacana. (2) Algunas paletas se combinan con leche, a otras se les añaden decoraciones según el gusto particular del cliente. (3) En Crema y

Crema y Nata es un nuevo local, que si bien no solo ofrece paletas, parece ser lo más económico del sector ($1.50 la unidad). Elena García, su gerente de operaciones, explica que este ha sido un emprendimiento de la cadena de supermercados Riba Smith, que ha querido presentar sus productos templados en el Casco Antiguo, lejos de la sensación de estrés que generan las compras rutinarias de la alacena.

Hay una docena de sabores de paletas de frutas nacionales como tamarindo, el limón, la naranja y la piña. Crema y Nata se ubica frente a la plaza Herrera, tiene un segundo piso con acceso a un balcón en el que la brisa acaricia y la paleta puede derretirse rápidamente, pero igual se disfruta.

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