JESÚS O. PICOTA C
EL DOLOR DE LOS INOCENTES
Merodeando el litoral de la cintura sinuosa,
se insinuaba el águila con su sonrisa morbosa,
dejando estelas de un pasado sangriento,
vuelve por la sangre de mi pueblo descontento.
Pobre de mi patria, entre infames y traidores,
destruida de costa a costa por egoístas invasores,
sembrando el luto en tu sagrado campo
y la miseria en tus hijos con desgarrado llanto.
Nos cambiaron los trineos por aviones de exterminios
y los soldaditos de goma, por infantes asesinos.
La risa del barbudo al compás de cascabeles,
por sonidos de bombas con mortales decibeles.
Y no conforme al luto se llevó de los hogares
nuestros hijos y mujeres de los barrios populares.
Con trabajo y sudor se levanta la patria con progreso,
sin olvidar con dignidad y patriotismo los sucesos.
GUSTAVO ACOSTA
ESPERA
Que no sea un simple sueño.
Siento que soy nostalgia en el viento.
Una llamarada de incertidumbre.
¿Acaso ya no existe ese deseo que en principio en ti conocí?
Vuelvo nuevamente a indagar por tu nombre.
Tu espera....................
Tu recuerdo.
¿Dónde estás?
¿Dónde andas?
¿Qué piensas?
Por qué abres nuevamente esa llaga
que misteriosamente sanaba.
Por qué haces que mi corazón se alegre
de un posible... que no llega.
Como siempre estaré en espera en el recóndito de mi universo.
