El síndrome de Down es una enfermedad congénita secundaria a una alteración de los cromosomas (unidades que llevan la herencia).
Las familias que reciben un bebé con síndrome de Down inician una vida de retos con miras a mejorar la condición de su hijo en función de su inclusión social, comenta Marta Vernaza, de la Asociación de Padres, Madres y Amigos de Personas con síndrome de Down (Down Panamá).
Hoy se conmemora el Día Mundial del Síndrome de Down y si bien es cierto que en los últimos años se ha logrado la inclusión de las personas con esta condición en los colegios públicos y privados y en algunas universidades, son bajos los niveles en cuanto a inserción laboral en comparación con otros países de Latinoamérica, resalta Vernaza.
De igual forma opina la presidenta de la fundación Caminemos Juntos, Rosario Natters de Córdova, grupo que también apoya a personas que viven con esta condición.
Para Natters de Córdova hoy día hay poca visibilidad de las personas con discapacidad en general en adecuaciones en la infraestructura de los inmuebles, a través de rampas y baños con accesibilidad en lugares turísticos, entre otros.
Resalta que la deuda postergada por muchos gobiernos del país sigue siendo el acceso a una educación inclusiva, que será la herramienta que le permitirá a la persona con síndrome de Down o con cualquier otra discapacidad a prepararse para vivir como cualquier otro ser humano.
Este trastorno genético se da por la presencia de una copia extra del cromosoma 21, cuando lo usual es nacer con dos copias, por lo que a esta condición también se le conoce como trisomía 21, explica Cristina González, endocrinóloga pediatra.
Informa que este síndrome no está relacionado con complicaciones propias del trastorno como tal, sino a enfermedades asociadas.
Cara redondeada, la forma de los ojos desviada hacia arriba (tipo oriental), orejas pequeñas, manos y pies cortos y gruesos, son características físicas de las personas con síndrome de Down.
