El Tribunal Supremo británico asestó un golpe al Gobierno y a la monarquía al autorizar la publicación de unas polémicas cartas que el príncipe Carlos escribió en 2004 y 2005 a varios ministerios, con la presunta intención de influir en sus políticas.
La máxima instancia judicial del Reino Unido desestimó el recurso elevado por el fiscal general -asesor legal del Ejecutivo-, que pretendía revocar una sentencia anterior del Tribunal de Apelaciones, que igualmente autorizaba a revelar esas misivas, considerando nulo el veto gubernamental.
La publicación de las cartas, a petición del periódico The Guardian, fue autorizada por un tribunal de primera instancia en 2012 al amparo de la ley británica de libertad de información, pero un mes después el fiscal general vetó esa decisión.
Al pronunciar este jueves su dictamen, el Supremo quiso reafirmar la independencia del poder judicial y subrayó que “la decisión de un órgano de justicia debe ser definitiva y vinculante, y no susceptible de ser revocada por un miembro del Ejecutivo”, en alusión al fiscal.
Una portavoz del primogénito de Isabel II y heredero al trono afirmó que el desenlace del pleito es “asunto del Gobierno”, pero expresó“decepción” porque “no se haya respetado el principio de privacidad”.
Por su parte, el primer ministro David Cameron mostró también su disconformidad, y valoró que los miembros de la familia real “deberían poder expresar sus opiniones al Gobierno con confidencialidad”.

