Si intenta cruzar una calle de La Paz, en Bolivia, quizás un personaje disfrazado de cebra le asistirá para que llegue a salvo a la acera de enfrente en medio de un atolladero de autos, que tienden pasarse el cruce peatonal. En el programa municipal de educación vial participan unos 200 jóvenes voluntarios que se disfrazan de equinos, cuyas rayas blanco y negro recuerdan el “paso de cebra”, como se conoce en algunos países de Latinoamérica el cruce peatonal. Estos jóvenes cebras enseñan a conductores y peatones a respetar las señales de tránsito, en un país donde la tasa de mortalidad por accidentes viales fue de 23.2 por cada 100 mil habitantes en 2013, por encima del promedio de América (15.9), según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En el caótico tránsito de la ciudad, el semáforo y el policía a veces son insuficientes a la hora de cruzar la calle seguros. Por ello, en 2001 nació. Las “cebras” ayudan a cruzar la calle a ancianos, niños y personas con discapacidad, pero también enseñan con bromas y mímica a los conductores a respetar las señales de tránsito.
