Todo escritor busca a un lector. Una pregunta válida sería: ¿cómo es ese ser humano que va a entrar en contacto con el autor desde el ejercicio de la lectura?
Las posibles respuestas a estas interrogantes las ofrecieron los panameños Gloria Guardia y Jorge Eduardo Ritter, la costarricense Roxana Pinto y la guatemalteca Anabella Giracca, en un conversatorio ocurrido el miércoles pasado en Managua en el ámbito de la quinta edición de Centroamérica Cuenta. Una de las fortalezas de Gloria Guardia como intelectual y escritora es investigar y elaborar novelas históricas como El jardín de las cenizas y El corazón de la noche. Como tiene claro su norte narrativo, también piensa que, en términos generales, su lector promedio tiene estudios universitarios y es un curioso sobre los hechos del pasado.
Guardia recomienda que en los hogares se promueva la lectura, como le pasó en su casa, cuando su mamá y su abuela la invitaban a leer y la llevaban por los pasillos de la comprensión lectora.
Mientras que Jorge Eduardo Ritter se cuestiona más bien qué se lee y por qué hay quienes no lo hacen. Le preocupa que hay veces que todo termina siendo un asunto de estereotipos y de acciones de mercado, y cita como muestra la narcoliteratura, que se ha hecho bastante en la Colombia contemporánea.
Aunque ve las ventajas de las letras, Ritter plantea que más de un habitante del continente americano ve a figuras del boom literario como Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y Mario Vargas Llosa primero como grandes personalidades latinoamericanas y después los ubica como colombiano, argentino y peruano, respectivamente.
Ritter no está seguro de que el deporte nos una tanto, porque la gente se identifica más con el equipo de su país y no tanto con el del vecino.
VEA: Tras los pasos de los lectores
