Puntos extra por donar sangre, pero una puntuación baja por pasear al perro sin correa: China puso a prueba un polémico sistema que recompensa o penaliza el comportamiento de los ciudadanos, que prevé generalizar el año próximo.
En un país conocido por su estrecha vigilancia policial, el dispositivo, aún en preparación, hace temer la existencia de una sociedad con mayor control.
Varias provincias o municipios del país ya establecieron estos sistemas de calificación, pero muchos ciudadanos están confundidos. Falta coordinación y difieren de un lugar a otro las recompensas y las penalizaciones, así como los criterios de evaluación.
En Pekín se pierden puntos por comer en el metro y en Shanghái por pasear al perro sin correa.
En la capital, los ciudadanos que reciban un puntaje muy elevado podrían tener ventajas para obtener un empleo como funcionario o un lugar en el jardín de infantes para sus hijos.
Pero en Qinghuangdao, 300 km al este, la recompensa sería un “certificado de ciudadano modelo” o un examen médico gratuito.
El gobierno central pretende crear en 2020 el sistema de “crédito social” en todo el país. Las autoridades intentan convencer a la gente de que no se vulnerarán sus derechos individuales. “El sistema no servirá para sancionar a las personas” aseguró en junio Lian Weiliang, vicepresidente de la Comisaría de Planificación.
Pero los defensores de los derechos creen que el sistema de crédito social, puede darle al gobierno, más medios para sofocar toda posibilidad de disidencia.
El país contaba en 2016 con unas 176 millones de cámaras de vigilancia en los espacios públicos, contra 50 millones en Estados Unidos, por ejemplo.