El cine de verano se muda con las hamacas, el proyector y las luces a tres tejados de Londres por cuarto año consecutivo, tras el éxito de la edición pasada que reunió a casi 36 mil espectadores.
Como si se tratara de un teatro, las pequeñas luces blancas entrelazadas en las barandillas de los tejados se encienden una vez que el sol se esconde, al tiempo que el público toma sus hamacas y el proyector se enciende para ver una película.
Se trata de una iniciativa que se celebra de mayo a septiembre y que ya tiene vendida una gran parte de las entradas anticipadas.
La idea es “crear una experiencia similar a la de un teatro”, según cuenta el director de la empresa Nick Frow, pues las puertas se abren a las 7:30 p.m., una hora y media antes de la proyección para que “la gente pueda reunirse con sus amigos, charlar, tomar algo y, sobre todo, ver el anochecer”.
Las terrazas de los edificios que albergan las proyecciones se reparten por el este, sur y oeste de Londres, y cuenta Frow que cada “tejado” aporta un valor añadido de la ciudad.
Una vez que el sol se ha escondido, los asistentes terminan la charla, abandonan el quiosco de madera de los tentempiés y ocupan sus asientos esperando a que los créditos de la película comiencen, pero no siempre pues, según cuenta Frow, “durante la proyección de Dirty Dancing hubo personas que vinieron caracterizadas como los personajes y durante la película estuvieron bailando las canciones de la cinta”.
La idea nació hace cuatro años del grupo de cinéfilos que integran la empresa Rooftop Film Club, que espera abrir próximamente el cuarto “tejado” en una localización aún sin precisar.
Cuenta Frow que solía acudir con sus amigos a los cines habituales tras salir del trabajo, a eso de las 7:00 p.m., pero no les convencía la hora ni el hecho de tener que ver “muchísimos” tráiler antes de la película.
