El cine es parte esencial de la cultura romana pero, hoy día, la capital acumula 42 salas abandonadas. Al pasear por la ciudad del Tíber es frecuente toparse con estos cines y el principal síntoma de su inactividad suele ser el polvo acumulado en sus puertas ya clausuradas y sus carteles cubiertos por un funesto plástico negro.
El Ayuntamiento de Roma informó a Efe que de las 42 salas abandonadas 28 han puesto fin a las proyecciones en la última década y sus propietarios “no han manifestado por el momento ningún interés en reabrirlas”. Es el caso de célebres plazas como el cine París en el barrio de San Juan de Letrán o el Metropolitan de Vía del Corso o el América, eje cultural del pintoresco barrio de Trastevere.
