El calor retenido por caminos y edificios de color oscuro duplicará con creces los costos de las ciudades para abordar el calentamiento global este siglo, al elevar la demanda por energía para mantener frescos a los ciudadanos y agravar la polución, dijeron científicos.
El efecto de las llamadas “islas de calor urbanas”, en el que las ciudades experimentan una subida de varios grados de la temperatura en comparación con las áreas rurales cercanas, se suma a la polución del aire y el agua y puede hacer a los sofocados trabajadores menos productivos, explicaron los investigadores.
“El enfoque ha estado por tanto tiempo en el cambio climático global que nos olvidamos de los efectos locales”, dijo el coautor Richard Tol, profesor de economía de la Universidad de Sussex, en Inglaterra.
“Ignorar el efecto de islas de calor urbanas lleva a una subestimación bastante drástica del impacto total del cambio climático”, añadió.
Un 54% de la población mundial vive en ciudades, que cubren apenas un 1% de la superficie de la Tierra.
En general, los costos de las ciudades para limitar el cambio climático incluyendo impactos de calor locales podrían ser 2.6 veces más altos que sin el efecto de islas de calor urbanas, dijo el informe publicado en Nature Climate Change.
En el peor escenario, las pérdidas acumuladas podrían ser de hasta un 10.9% del producto interno bruto de una ciudad para 2100, dijeron en el sondeo de 1962 ciudades que incluyó a Tokio, Nueva York, Pekín, Lagos, Sao Paulo, Londres y Moscú.
El estudio no intentó identificar ciudades con mayor riesgo, pero estimó que cambiar un quinto de los techos de las ciudades y la mitad del pavimento a versiones menos oscuras tendría sentido económico y reducirá la temperatura del aire en 0.8 grados Celsius.
