Una alimentación balanceada tiene influencia directa en la salud mental al poder subir o bajar el estado de ánimo, señala la nutricionista Ana Gutiérrez.
Aquellas personas cuya alimentación no es saludable, por lo general van a sentirse incómodas. Por ejemplo, su peso no será el más adecuado y esto puede traer como consecuencia que su estado de ánimo decaiga, afirma la especialista costarricense.
Al contrario, si una persona se alimenta de manera saludable y tiene el hábito de hacer ejercicios va a mantener un buen peso, se sentirá mejor físicamente y su estado anímico ascenderá. Es decir que será una persona motivada, explica Gutiérrez, que estuvo hace poco en Panamá.
¿QUÉ HACER?
Una de las recomendaciones que ofrece Gutiérrez es mantener un equilibrio entre la alimentación y el ejercicio, y ambos lograrán un buen estado emocional.
En el caso de la alimentación, se deben consumir todos los nutrientes que el cuerpo necesita, o sea una alimentación balanceada.
Agrega que este plan de alimentación debe ir acompañado con una rutina de ejercicio semanal.
La actividad física ofrecerá ventajas como bajar el porcentaje de grasa, mejorar la masa muscular, aportar más energía, eliminar la ansiedad y el estrés, entre otros beneficios.
La combinación de ambos hábitos producirá una sensación de bienestar general, resume Gutiérrez, y resalta que para lograr un buen estado la actividad física representa un 20% y la alimentación un 80%.
Por otro lado, recuerda que el sedentarismo tiene un impacto físico, ya que puede llegar a deformar el cuerpo, pues se va a llenar de grasa y perderá su estructura normal.
También muchos órganos quedarán rodeados de grasas y esto evitará su funcionamiento.
Gutiérrez concluye haciendo un llamado a que cada persona siga un plan de alimentación que involucre sus preferencias y porciones adecuadas, con la ayuda de un profesional.
