Richard Cooke se siente satisfecho al ver que las décadas que ha dedicado al estudio arqueológico de los pueblos originarios de Panamá sean reconocidas como un aporte social y científico para el presente y futuro.
Cuenta que la Excelentísima Orden del Imperio Británico, que le fue conferida este fin de semana por la reina Isabel II de Inglaterra, se une a la membresía que le otorgó hace unos años la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias, y a la Orden Vasco Núñez de Balboa de Panamá.
“Estoy realmente agradecido con todos los que me nominaron para este premio, colegas arqueólogos y estudiantes de arqueología. Son 47 años haciendo investigaciones en Panamá, casi la totalidad de mi carrera. Por lo tanto, me agrada que tres naciones me hayan hecho un reconocimiento por mi aporte: el estudio de la fascinante historia profunda de los indígenas de Panamá”, comparte Cooke, quien desde la década de 1980 forma parte del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI).
Cooke, de 70 años, nació en la ciudad inglesa de Guildford y a los 23 años llegó a Panamá como estudiante del Instituto de Arqueología de Londres, Inglaterra.
Vino a desarrollar un proyecto arqueológico en Coclé que sería su trabajo de grado y nunca se marchó. “Sencillamente me quedé”, afirma Cooke, quien siempre aprovecha para recordar que el antes llamado Museo del Hombre Panameño, al que dedicó un año de trabajo preparándolo para su apertura, debe ser rescatado.
El arqueólogo, quien dio por terminada su etapa de estudios de campo en 2010, ha investigado el pasado del país en puntos como Veraguas, Los Santos, Coclé y el archipiélago de Las Perlas.
Actualmente sigue estudiando piezas arqueológicas en las instalaciones del STRI.
