El anciano coleccionista de arte en cuya casa de Múnich se encontró un valioso tesoro que podría contener obras robadas por los nazis, Cornelius Gurlit, ha decidido contar su versión en una página de internet, en la que afirma que “solo quería vivir con mis cuadros -dice- en paz y tranquilidad”.
La frase, parte de una breve carta dirigida a los “interesados en el arte”, abre la página que han diseñado sus abogados y el tutor que se le ha asignado judicialmente para defender sus intereses.
“Hace casi dos años que mis cuadros fueron confiscados, y desde noviembre pasado se ha discutido mucho al respecto. Algunas de las cosas que se han publicado sobre mí y mi colección no son ciertas, otras no totalmente”, indica Gurlit.
En la información incluida en la página, las autoridades le confiscaron más de mil 400 objetos, entre ellos mil 280 obras que componían la colección que guardaba en su piso de Múnich.