Utilizar un gel exfoliante no solo implica limpiarse la cara para eliminar impurezas, sino tirar por el desagüe restos de plásticos microscópicos, componente habitual de cosméticos que acaba contaminando ecosistemas marinos.
Los microplásticos son partículas fáciles de producir que la industria emplea para sustituir algunas sustancias naturales y dar ciertas propiedades al producto, explica el experto en protección del medio marino Peter Kershaw.
“La mayoría de la gente no se da cuenta de la basura que tira al océano cuando se lava los dientes o usa exfoliantes y otros cosméticos”, afirma.
Esos productos para mejorar la higiene y el aspecto personal parecen estar reñidos con el respeto al medio ambiente por una cuestión de tamaño: esos plásticos, de hasta cinco milímetros de diámetro, son demasiado diminutos y escapan de todo tratamiento en las plantas de aguas residuales. Su destino antes o después es el océano, donde luego no desaparecen.
Kershaw, que participa esta semana en una reunión de científicos sobre los microplásticos en la sede de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), considera que estas sustancias están por todas partes, “desde el océano Ártico hasta el Antártico”.

