Cumbre sin la reina de Inglaterra

Cuasi nonagenaria, Isabel II es la reina del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Australia, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea y es la jefa de varias monarquías constitucionales de Estados americanos: Jamaica, Barbados, Bahamas, Granada, Santa Lucía, -San Vicente y las Granadinas-, Belice, -Antigua y Barbuda- y –San Cristóbal y Nieves.

Es la jefa de nueve de los 35 Estados que participarán con derecho propio en la próxima Cumbre de las Américas, que tendrá como sede Nuestra Señora de Asunción de Panamá, inaugurada el 15 de agosto de 1513 por el general Pedro Arias Dávila.

En rigor, esta abuelita debería asistir a la magna conferencia, sin embargo, para esos Estados ella “es la reina de Inglaterra”, una nominación simbólica que aparece en cada carta magna, pero del poder político es responsable el primer ministro, que es designado en la cámara o cámaras legislativas entre los congresistas. Primer ministro es, por lo tanto, el jefe de gobierno de cada Estado. Estos países tienen como sistema la monarquía parlamentaria.

En nuestro sistema político presidencialista, similar a buena parte de los existentes en América, se escoge en votación popular al presidente de la República, que ejerce como jefe de Estado y jefe de Gobierno (líder del Gabinete o consejo de ministros y que equivale al primer ministro).

En los últimos días, he escuchado a dos altos funcionarios exponer yerros en sus declaraciones, que pueden atribuirse al síndrome de la Cumbre, o una especie de lapsus cumbris: que asistirá el primer ministro del Vaticano. Me acabo de desayunar, aunque no es mala idea de que haya elecciones populares en aquel nano-Estado poderoso. No hay sistema parlamentario vaticano. Quien ha confirmado asistencia es monseñor Pietro Parolin, secretario de Estado vaticano, quien fue designado por el Papa, y a quien representa.

Se dijo que Varela se reunió en Roma en febrero con el presidente de Italia. Falso. Conferenció con el primer ministro, Mateo Renzi. El presidente Sergio Mattarella es el jefe de Estado, y goza de algunas funciones, menores que las del primer ministro y más similares a aquellas propias de la reina de Inglaterra. Aunque sí es nominado por el Senado italiano, que necesitó trabajar a marchas forzadas para ratificar su designación en cuatro vueltas.

El modelo político italiano es similar al de Dominica y Trinidad y Tobago, y el de Suriname, al de Panamá, Estados Unidos y la gran mayoría de países del continente. El de Cuba habrá que tratarlo aparte, ya que está basado en la existencia de un partido único.

Existe, incluso, en el continente la república bicéfala (Guyana), donde presidente y jefe de Estado surge de elecciones populares y el primer ministro es designado por las cámaras legislativas.

Como en Francia, donde el poder –equilibrio y pugna- se denomina cohabitación.

Si la república bicéfala prosperase en Panamá, hubiésemos tenido la “cohabitación” de Chello y Martinelli o de Varela con Benicio.


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