El agua es sinónimo de vida. Un recurso tan fundamental que la ONU estableció que acceder a ella es un derecho humano. Y es gratuita. Pero obtenerla, trasladarla y procesarla hasta que llegue a un grifo no lo es.
“La comida es una necesidad humana y todos entienden que hay que pagar por los alimentos. Pero eso no está claro a la hora de tener que pagar por el agua”, sostuvo Guangzhe Chen, director de prácticas globales del agua en el Banco Mundial, en una presentación durante el 8º Foro Mundial del Agua en Brasilia.
Chen coincidió con otros especialistas acerca del bajo costo del agua como servicio público en las ciudades y sugirió que un aumento podría atraer a inversores sedientos de ganancias.El déficit en inversiones de infraestructura en ese campo es inmenso. Se sitúa entre 150 mil y 350 mil millones de dólares, según un cálculo conservador publicado por Alex Money, profesor de Oxford, que firmó el informe del Foro.
Money incluyó en su cuenta teórica el cumplimiento del capítulo del agua planteado entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, que abordan los grandes desafíos que enfrenta el mundo actual. La meta de garantizar la disponibilidad de agua y saneamiento para toda la humanidad no es simple, en un mundo donde más de 2 mil millones de personas viven en zonas con estrés hídrico, según datos de la organización.
“Hay mucho por hacer”, resumió Money.
“Los inversores se preguntan: ¿Cuál es la tasa de retorno? Pero la cuestión pasa por saber cuál es el riesgo de no alcanzar los objetivos y ese no es necesariamente un riesgo financiero, sino de toda la agenda [de desarrollo]”, advirtió.Chen y Money hablaron durante el evento que congrega a jefes de Estado, gobernantes, científicos y ambientalistas.
