Salvatore Ferragamo presentó una colorida colección de moda femenina prêt-à-porter en un desfile al aire libre junto a una escultura que ha dado mucho que hablar en Milán.
Obra del famoso artista italiano Maurizio Cattelan, la fálica obra de arte representa una mano con el dedo medio levantado. A pesar de que instaló su pasarela junto a la escultura, la marca no hizo referencia alguna a la obra de arte, que lleva el nombre L.O.V.E.
La colección fue finalmente menos iconoclasta que la controvertida estatua, que por su ubicación frente a la Bolsa de Milán algunos interpretan como un desafío al capitalismo.
Según el diseñador de Ferragamo, Fulvio Rigoni, la colección buscó “tomar distintas piezas de distintas clientas VIP del siglo pasado que se vestían con Salvatore Ferragamo y hacer una mezcla”.
El desfile al aire libre con decoración de césped y pasarela de vidrio presentó modelos con abundancia de coloridos estampados, efectos de transparencia y faldas de satén.
La casa alemana Jil Sander apostó en cambio por la sobriedad y el minimalismo.
Los diseñadores de Jil Sander, Luke y Lucie Meyer, vistieron a sus modelos con largas túnicas blancas o beis. “No nos interesan en absoluto los excesos”, explicaron los dos creadores. La pareja aseguró que no le importan las tendencias.
