El enorme vehículo viene de Paso Blanco, Pacora, y ahora domina una esquina de Calle 13 en el Casco Antiguo. En su parabrisas se lee su nueva ruta: el sabor tradicional de la comida panameña. Es un diablo rojo que dejó atrás sus días de regatas, plena y transporte de pasajeros, para convertirse en una cocina rodante.
Kioso Diablo es su nombre y tiene, como cualquier diablo rojo que se respete, rines cromados, un retrato en la puerta trasera, buen sonido y una colorida carrocería, obra del artista Óscar Melgar. Su metamorfosis la experimentó en sus entrañas, prescindiendo de sus sillones de dos y tres pasajeros para dar paso a planchas, freidoras, mesas, neveras y demás herramientas necesarias para preparar platillos populares: arroz con pollo, sancocho, rabito, patacones, yuca o saus.
Más al centro de la ciudad capital, en la esquina de calle 70 este y calle 50, en San Francisco, opera otro diablo rojo reconvertido en food truck. Se identifica como El Refine PTY, con un menú de hamburguesas que rinde homenaje a los trayectos diarios de los buses: “la Torrijos Carter”, “la Mano de Piedra” y “la Parador”. También se ofrece con esmero “nachos la doña” y “alitas de Pacora”.
Rescate cultural
Al ver cómo los diablos rojos estaban saliendo de las calles, Maybis Castillo, panameña, y David Jurza, italiano, sintieron una extraña nostalgia, como “presenciar el fin de algo que forma parte de la historia reciente del país”, explican; entonces le dieron vueltas a un proyecto que pudieran vincular con los antiguos buses del transporte público local y el resultado fue el food truck que funciona en las tardes y noches en el Casco Antiguo, complementando sus productos tradicionales con películas y espectáculos culturales.
El concepto de El Refine PTY se gestó en similares condiciones. Robert Núñez, uno de los socios del bus-cocina, lo cuenta: “Luis [el otro socio] y yo somos amigos y siempre quisimos tener un negocio juntos y teníamos como opción un negocio de comida, pero no queríamos hacer algo común y corriente, queríamos algo original y diferente, algo bien característico de nuestra cultura; entonces vino a mi mente una idea: ¿qué tal si hacemos un food truck en un diablo rojo?”.
Los emprendedores comparten que para hacer realidad el Kioso Diablo y El Refine PTY fue necesario varios meses de trabajo para ajustar los buses y una inversión entre los 50 mil y 70 mil dólares.
Y ha resultado, aseguran, porque los clientes llegan atraídos por el concepto de un diablo rojo-restaurante en el que, en lugar de viajar apretujados, se pueden tomar un selfi mientras disfrutan un sancocho o una hamburguesa con papas.






