LA VOZ DE LA ACADEMIA

Dígrafos, estatus de la ch y la ll

La ch y la ll no son grafemas, es decir, no son signos gráficos simples. Por eso, a pesar de que representan sonidos hispanos, no deben aparecer en el abecedario; ya que no son letras, sino la unión de dos de ellas; o sea, dígrafos. En español solo hay veintisiete letras o grafemas, todas simples; y, además de ch y ll, contamos con otros dígrafos: gu, para representar el fonema /g/ ante e, i (guerra, guía); qu, para /k/, como en queso o esquina; y /rr/ entre dos vocales: arroz, tierra.

La ch y la ll, desde la segunda Ortografía Académica (1754), se consideraron como letras del alfabeto, no así los otros tres dígrafos por las diferencias que presentan: g, por ejemplo, suena igual que gu ante a, o y u (gato, gorila, gusano); /k/ se escribe también con c ante a, o y u (casa, coco, cuna); y rr no se escribe en posición inicial o después de consonante (ratón, alrededor). «...este argumento no es válido desde la moderna consideración de las letras y grafemas como las unidades mínimas distintivas del sistema gráfico, con independencia de que representen o no por sí solas una unidad [como lo es] del sistema fonológico» (Ortografía de la lengua española, 2010: p. 64).

Entendamos que «estas combinaciones seguirán utilizándose como hasta ahora en la escritura de las palabras españolas». El cambio únicamente reduce el alfabeto (sistema gráfico) a sus componentes básicos, las letras; los dígrafos son combinaciones de dos letras, ya incluidas en el abecedario, igual que en otras lenguas.

Históricamente, los dígrafos ch y ll tuvieron un «apartado propio» en el diccionario académico desde su cuarta edición (en 1803) hasta la vigesimoprimera (en 1992). Por ello, las palabras que comenzaban con estos dígrafos se ordenaban alfabéticamente aparte, después de la c y la l, respectivamente. En el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, Madrid, 1994, se acordó no tenerlas como signos independientes al ordenar las palabras alfabéticamente. Desde la edición del diccionario académico de 2001 (la vigesimosegunda edición) se sostiene el acuerdo, el alfabeto queda reducido a veintisiete letras o grafemas.

La Academia dice:

No se considera a los dígrafos ch y ll letras, pero no por eso se dejarán de usar, «en la escritura son inseparables» (ver diccionario en línea: www.rae.es). Se trata de que en la ordenación alfabética solo se utilizan letras.

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