Enemistad con el verbo “haber”. Estamos para el tigre. Ese verbo es impersonal y solo se conjuga en tercera personal singular. No existe nada de plural. Cuando este verbo está soltero. Cuando complementa otro verbo, entonces dominan las cualidades del auxiliado. Ese verbo “haber” lo estropean a cada rato, la tele es la protagonista. En boca de comunicadores, funcionarios y otros profesionales.
Si nuestra escuela enseñara a lidiar con él, tendríamos más pericia idiomática. Los asuntos son otros, y existe una consigna, que no creo esté escrita, que el único compromiso con el desarrollo de nuestra lengua, el hablar y el escribir, es responsabilidad solo de los profesores especialistas en ella.
Para arriba y para abajo, es común escuchar de bocas poderosas “han habido” hasta demonios cuando es inexistente esa expresión. Lo correcto: “ha habido” demonios, “ha habido” relámpagos. En singular la forma verbal, compuesta.
Afirman: “habían más de 100 agentes”, “habían personas que estaban en la lista”, “en la escuela no habían docentes”. En todas estas frases, la opción es “había”, singular. “Hubieron tres accidentes”, “hubieron padres de familia”. En estas frases, lo correcto es “hubo”.
Tufo policial. La jerga policial, sin que sea obligante, termina contagiando los mensajes. A nadie le importa el disparate “se dio con la captura” o desempolvar del formulario correspondiente el sexo del involucrado: “femenino”. Son legítimos “se capturó” o “capturaron”, o “mujer” o “señora”.
Sintaxis apuñalada. Son inaceptables las cuchilladas contra la sintaxis, como si les causara alegría a los responsables, no pocas veces funcionarios que están obligados a respetar la Constitución, de manera particular el artículo que declara oficial el idioma español. El sujeto anda por un lado y el verbo por otro: “El grupo de padres de familia se apersonaron a la escuela”, “la comunidad educativa tienen agua desde hoy”. En las oraciones, el verbo fue expresado en plural, cuando debió ser en singular: “se apersonó” y “tiene”, para sintonizarlo con el núcleo del sujeto (grupo, comunidad, tripulación). A la inversa, está la siguiente: “Las autoridades intenta (sic) dar con los responsables”. Lo correcto: intentan.
Síndrome “lo que”. El ébola gramatical inunda nuestras costas. Todos llegan a las cámaras y los micrófonos a contagiar al país de “lo que”: lo que fue, lo que es, lo que será. Casimiro, inventa una vacuna. Este problema sí es peliagudo. El síndrome puede hasta borrar entes físicos del mapa, y no se diga espirituales. Escuché: “Se llevaron los heridos en lo que es la ambulancia”. Deshizo la ambulancia y la descuadernó. Eliminar esa peste, esa cuña horrorosa. Lo correcto: “Se llevaron los heridos en la ambulancia”.
Asfixia. Léxico raído. Familia es familia. Muchos interlocutores prefieren usar en una oración palabras de una sola familia. Nepotismo gramatical. Y no echan mano de otros vocablos, pues puede ser cansón. El funcionario levanta la voz: “Se requieren requisitos”. ¿Y entonces? Y este abogado pondera sobre el origen de las hormigas Ninga: “En el mundo de las posibilidades, todo es posible”. Me convenció el ministro: “Responsablemente, vamos a asumir nuestra responsabilidad”. Así se vende un producto, sin parpadeo: “Van a dar atención personalizada a las personas”.
Si fuera poco, afirman, en distintos momentos: “Un muestreo de lo que se puede mostrar”, “hay que seguir dándole seguimiento” y “uno de los logros que logró”.
