La contaminación del aire, un fenómeno con múltiples consecuencias para la salud y cuestión central de una reunión esta semana en Bruselas de varios Estados que incumplen las normas al respecto, proviene en gran parte de la industria, la calefacción y los transportes.
Más que los picos de contaminación, consecuencia en parte de las condiciones meteorológicas o del alza estacional de algunas actividades, lo que preocupa es la exposición crónica a un aire de pésima calidad.
Una de cada nueve muertes en el mundo está relacionada con la contaminación atmosférica, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que constata avances en la vigilancia del fenómeno, pero pide “una acción rápida”.
Las partículas. Estas materias microscópicas en suspensión en el aire son las que ensucian las fachadas de los edificios de las ciudades. Un 90% de los habitantes de las ciudades están expuestos a ellos a niveles superiores a los umbrales recomendados por la OMS. Las partículas más pequeñas, que generan más preocupación en el plano sanitario, penetran en las ramificaciones de las vías respiratorias, pero también en la sangre. La exposición a estos elementos puede provocar cáncer, asma, alergias, enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
Los óxidos de nitrógeno. Son el monóxido de nitrógeno pero, sobre todo, el dióxido de nitrógeno (NO2), que se forma principalmente en los procesos de combustión, especialmente en los motores de los automóviles o las centrales eléctricas. El dióxido de nitrógeno es el más nocivo de los dos para la salud humana.
Otros contaminantes. El dióxido de azufre, procedente de la combustión del carbón y el petróleo es el causante de patologías respiratorias. El amoniaco (NH3) está vinculado a las emisiones de la agricultura, importantes en primavera en el momento del abono.
En periodos de calor, especialmente en verano, también hay que tener en cuenta el ozono (O3), un gas corrosivo procedente de las reacciones entre varios contaminantes (transportes, agricultura, industria manufacturera...) bajo el efecto del sol.
