El parásito toxoplasma gondii es el causante de la enfermedad de la toxoplasmosis, cuyo principal riesgo es afectar a mujeres en periodo de gestación, que a su vez pueden transmitirle la condición parasitaria a sus bebés.
Aunque influyen varios factores para la captación de este parásito en el ser humano, como la falta de higiene, no lavarse las manos adecuadamente, no limpiar bien los alimentos que se producen directamente en el suelo o ingerir carne cruda o semicocida, los gatos guardan un estrecho vínculo con la enfermedad, cuyo parásito puede causar desde deformidades hasta la muerte a bebés en el vientre o después de su nacimiento.
Al ser el gato el huésped preferido de la toxoplasmosis, un grupo de científicos panameños empezó un mapeo para identificar las zonas en donde se encuentra activo el toxoplasma gondii. El muestreo dio positivo en el 30% de 576 mascotas entre gatos y perros caseros o callejeros de Panamá y Panamá Oeste.
Claudia Rengifo, una de la científicas y veterinarias de la Universidad de Panamá que participa de este estudio, cuenta que tomaron muestras de sangre de gatos para medir la seroprevalencia del parásito durante las campañas de esterilización organizadas por diversas organizaciones.
El análisis se enfocó en los felinos, pero incluyó otros mamíferos usados como mascotas como los perros, que también pueden contagiarse.
La diferencia marcada con los felinos es que estos tienen la capacidad de hacer la fase intestinal del ciclo del parásito. Su forma se modifica al salir del cuerpo en forma de ooquistes en las heces. Los ooquistes son especies de huevos microscópicos infecciosos que se esparcen en el ambiente con la característica de mantenerse estables o vivos por mucho tiempo y así los parásitos logran entrar a nuevos organismos y continuar su ciclo de vida.
