Los vehículos que circulen en París deberán exhibir a partir de esta semana un distintivo anticontaminación, una medida que se suma al arsenal que están adoptando algunas capitales europeas contra las emisiones nocivas.
Del verde para los más “limpios” al gris para los más contaminantes, todos los vehículos, incluidos los de dos ruedas o los de matrícula extranjera, deberán llevar la etiqueta, que determinará su nivel de emisiones de contaminantes.
En concreto, este dispositivo persigue prohibir a los más nocivos durante los episodios de contaminación, que se multiplicaron en los últimos meses en París.
La Alcaldía quiere reducir a la mitad el número de autos en la capital francesa y prohibir el diésel de aquí a 2020. París prohibió en septiembre de 2015 la circulación de camiones y autobuses anteriores a 2001. Desde entonces, otras ciudades francesas siguieron sus pasos.
Desde mediados del año pasado, algunas categorías de autos particulares tampoco pueden circular en la jornada entre semana, como los que tienen más de 20 años.
“Los vehículos menos contaminantes podrán continuar circulando, mientras que los otros deberán quedarse en el garaje”, dice Christophe Najdovski, adjunto de Transportes en la Alcaldía.
“Es lo que se hace en Berlín desde 2008. Cerca de 200 ciudades en Europa ya utilizan este tipo de zonas (ecológicas) y ha resultado ser eficaz”, añade.
