El presidente de Ecuador, Rafael Correa, inauguró esta semana un museo en la casa de gobierno en Quito con obsequios que recibió durante su mandato, entre ellos una copia de la novela Cien años de soledad firmada por Gabriel García Márquez.
En su década de gobierno, que concluirá el próximo 24 de mayo, Correa recibió miles de regalos, los cuales donó para el “museo de la presidencia”.
Entre los regalos hay costosos relojes, uno de ellos con diamantes cotizado en 255 mil dólares, y otras piezas como un sable de sultán que le diera el rey de Arabia Saudita, Abdullah bin Abdulaziz Al Saud, valorado en casi 86 mil dólares.
“Aquí se exhibe gran parte de los más de 11 mil obsequios que mi familia y yo hemos recibido (...) con valor de cerca de 2.5 millones de dólares”, dijo el gobernante tras recorrer los 400 m2 del museo, montado en la planta baja del ala sur del Palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo en el centro colonial.
Correa añadió: “Yo me podía llevar estos obsequios a mi casa, y hubiera resuelto la parte económica de mi vida no solo hasta el final de mi vida, sino para futuras generaciones (...) pero eso hubiera sido un robo, no hubiera sido ético”.
El jefe de Estado señaló que “solo mi esposa (la belga Anne Malherbe) recibió regalos por un valor de cerca de 800 mil dólares” en joyas.
Además de que los servidores públicos de Ecuador tienen prohibido aceptar obsequios, el presidente socialista emitió en 2014 un decreto disponiendo que los regalos de tipo institucional serían parte del patrimonio estatal.
Carondelet, abierto en 2007 al turismo, se ha convertido en el museo más concurrido del país con 1.3 millones de visitantes.
