Facebook reconoce ahora que gobiernos y activistas están usando su servicio para tratar de influir en el ambiente político de un país y afectar los resultados electorales.
Eso es muy distinto a lo que decía Mark Zuckerberg en noviembre, de que sería “un disparate” pensar que las noticias falsas en Facebook pudieran haber afectado las elecciones estadounidenses.
Es también prueba de que la mayor red social del mundo sigue tratando de entender la enorme influencia que tiene en la comunicación del mundo. En un documento publicado en línea el jueves, los expertos de Facebook anunciaron que la empresa vigilará a quienes traten de minar “el discurso cívico” en su servicio, trátese de gobiernos u otras entidades.
Agregaron que tratarán de identificar cuentas falsas y notificarán a quienes hayan caído víctimas de esa ofensa. “Hemos tenido que ampliar nuestras medidas de seguridad, enfocándonos no solo en la conducta abusiva tradicional como el hacking, el malware, el spam y los desfalcos financieros, sino también en abusos más sutiles y más nocivos, como los intentos de manipular el discurso cívico y engañar a la gente”, dice el texto, escrito por los investigadores.