Ana María Matute, dama de pelo gris e imaginación desbordante, se fue ayer miércoles como una de las mejores novelistas de la posguerra española, con gran parte de su obra premiada y con el Cervantes, el mayor galardón de las letras en español, bajo el brazo.
“Mientras pueda seguir escribiendo no pararé porque es lo que me gusta, lo que he hecho desde que tenía cinco años y lo que me pide el cuerpo”, dijo una vez. No dejó de hacerlo hasta su muerte. Cerca de cumplir los 89 años en julio, trabajaba en una nueva obra.
Con 17 escribió su primer libro, Pequeño teatro, aunque el primer cuento lo había plasmado sobre papel con cinco. Esa primera novela se la llevó al entonces director de la editorial Destino, Ignacio Agustí, escrita a mano en un cuaderno de tapas de hule negro. Tuvo que pasarla a máquina para que le prestara atención. Y cuando la leyó, quedó asombrado. Varios años después, en 1954, ganó con ella el Premio Planeta. Tenía 28 años.
Antes de hacerse con ese galardón había sido ya finalista, con Los Abel, del premio Nadal. Era 1947, y ganó Miguel Delibes con La sombra del ciprés es alargada.
La narrativa de Matute, enmarcada en un realismo de prosa lírica, estaba ya marcada en aquel entonces por los temas que acompañarían su obra a lo largo de toda su carrera: la infancia, la injusticia social, la incomunicación, la incomprensión... Y también la Guerra Civil española (1936-1939) y la posguerra. La contienda la marcó profundamente. Tenía 11 años cuando estalló.
De fuerte carácter y divertida, Matute fue la primera mujer novelista en entrar en la Real Academia Española, donde desde 1998 ocupó el sillón K.
La vida no siempre le trajo tantas alegrías. Su primer matrimonio, con el escritor Ramón Eugenio de Goicoechea, fue doloroso y fracasó.
Encontró el amor verdadero años después, al lado del empresario francés Julio Brocard, con el que compartió la pasión de viajar. “Por Julio sentí un amor enorme, y él por mí. Estuvimos 28 años juntos hasta su muerte”, señaló la afamada escritora.
En 1996 apareció Olvidado rey Gudú, que junto a La torre vigía (1971) y Aranmanoth (2000) forma parte de lo que ella llama su trilogía medieval. Paraíso inhabitado se publicó en 2008. La puerta de la luna. Cuentos completos (2010) queda como su última obra publicada en vida.
