Antes que el pintor Salvador Dalí, los restos de otros famosos fueron exhumados para someterlos a un test de paternidad que, en la mayoría de los casos, desembocó en resultados negativos.
Un mes y medio después de la exhumación del cadáver del artista, la Fundación Gala-Salvador Dalí anunció esta semana que la pitonisa española de 62 años que pretendía ser reconocida como la hija del célebre pintor surrealista no era en realidad descendiente suya.
El 13 de octubre de 2006, los restos del expresidente argentino Juan Domingo Perón fueron exhumados 32 años después de su muerte, del cementerio de La Chacarita en Buenos Aires para ser transferidos a la que fuera su residencia de campo en San Vicente, y así permitir una prueba genética a la demanda de una mujer de 72 años.
Este reconocimiento de paternidad había sido solicitado en 1993 por Martha Holgado, quien aseguraba ser fruto de la unión secreta entre su madre, Cecilia Demarchi, y el general Perón, cuando este se encontraba con su primera esposa.
Los análisis de ADN indicaron que Holgado no era hija del exjefe del Estado argentino.
La justicia argentina ordenó en 2015 la exhumación del cadáver del quíntuple campeón del mundo de Fórmula 1 Juan Manuel Fangio en los años 1950, muerto en 1995. La demanda había sido formulada por Óscar Espinoza, hijo de Andrea Berruet, compañera de Fangio durante dos décadas. Las pruebas confirmaron la filiación directa.
En 2016, un hombre de 72 años, Rubén Vázquez, reveló que un análisis de ADN también había demostrado que era hijo del célebre piloto.
