La lucha contra infecciones que ponen en peligro la vida sufrió otro golpe cuando una de las farmacéuticas más grandes del mundo agitó la bandera blanca.
Novartis AG es el último gigante farmacéutico que pone fin a la investigación antibacterial y antiviral, sumándose a empresas como AstraZeneca Plc, Sanofi, Allergan Plc y Medicines Co.
La retirada renueva la preocupación por un mundo en el cual las infecciones comunes nuevamente se vuelven letales en tanto los microbios desarrollan resistencia a los fármacos existentes. Las ventas de nuevos antibióticos son demasiado pequeñas como para que las grandes farmacéuticas recuperen sus inversiones, y las medidas públicas para fomentar la actividad no tienen efecto.
“Hay un quiebre en el mercado”, dijo David Shlaes, ex ejecutivo farmacéutico y asesor. “Estamos en un punto en que la resistencia se mueve mucho más rápido que nuestra capacidad para proporcionar nuevos antibióticos. Esta es solo otra en una larga sucesión de muy malas noticias”.
El último repliegue se produce después de un breve período en que los líderes de la industria parecían dispuestos a asumir riesgos en este campo. Merck & Co. gastó 8 mil 400 millones de dólares en 2014 en Cubist, líder en antibióticos. Novartis, Glaxo y otras compañías prometieron en el Foro Económico Mundial de 2016 combatir la amenaza de las bacterias resistentes a las drogas. El Gobierno estadounidense ofreció a las empresas dispuestas a invertir una protección de patentes más extensa y subsidios por un posible valor de cientos de millones de dólares.
Pero los nuevos antibióticos simplemente no se vendieron. Solo 5 de los 16 antimicrobianos de marca aprobados desde 2000 hasta el año pasado pudieron generar ventas anuales de más de 100 millones de dólares, según un estudio del Centro Margolis de Política Sanitaria de la Universidad de Duke.
Es una suma insignificante comparada con los miles de millones de dólares de los nuevos tratamientos para el cáncer.
