Fusionar la inclusión con la fe es la intención de la Fundación Soy Capaz con su próxima presentación en el Festival de la Juventud, con una serie de danzas típicas panameñas.
La Fundación Soy Capaz es una oenegé sin fines de lucro que busca ayudar a los adultos con autismo y asperger del país y concienciar sobre esta condición a la población panameña.
Fue fundada en el año 2001, por Dabaiba Conte de Nilipour y su esposo Amir Nilipour ante la falta de oportunidades en el mercado laboral para los jóvenes autistas.

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Bajo ese panorama, la misión de la Fundación Soy Capaz es ayudar a los mayores de edad con esta condición a lograr su independencia y su aceptación por parte de la sociedad.
La presidenta de la fundación Dabaiba Conte manifestó el “orgullo” de la oenegé tras ser escogida para representar a las personas con autismo y asperger en la Jornada Mundial de la Juventud.
“El hecho de que estemos en esta fiesta eclesiástica significa que ya hemos trazado un camino tras un trabajo de sensibilización que hemos ejecutado durante varios años, a favor de que se mire de otra manera a las personas con autismo”, dijo Conte.
Conte enfatizó que la sociedad debería fijarse más en las fortalezas que en las debilidades de una persona con autismo, “ya que todos tenemos debilidades”.
La presidenta de la fundación considera que la inclusión y la fe van de la mano, ya que “la Iglesia acepta a las personas con discapacidad y apoya que se les dé un justo sitial en nuestra sociedad”.
“Cuando el papa Francisco inició su papado, al poco tiempo se reunió con padres de personas con autismo en el Vaticano”, agregó.

Tareas pendientes
A pesar de los avances en materia de inclusión, los jóvenes con autismo aún experimentan dificultades en las ramas laboral y educativa.
“Los padres de familia debemos enfocarnos en guiar al joven con autismo desde muy pequeño en sus intereses, para que él pueda encauzarse en el mercado laboral”, dijo Conté.
Asimismo, echó en falta personal capacitado en las escuelas para atender a los estudiantes con autismo y que los pediatras tengan la capacidad de diagnosticar a los niños con autismo a una edad temprana para lograr un pronóstico mejor y terapias para su desarrollo.

El baile como actividad
Una actividad para potenciar la motricidad y su capacidad de atención en los jóvenes autistas son las clases de baile que realiza la Fundación Soy Capaz en su sede cada sábado al mediodía.
El cuerpo de baile típico está formado por seis parejas y las danzas no solo constan de música folclórica, sino de otros ritmos como la salsa o el merengue.
“A ellos les encanta la música y tienen entusiasmo por atender”, afirmó su profesora de baile Eladia Rivera.
Rivera relató que la paciencia es la clave para poder conectar con los alumnos de su clase, ya que su aprendizaje evoluciona “poco a poco” al transcurrir las semanas.
Asimismo, se procura enseñarles los bailes de una manera sencilla con el fin de evitar la monotonía y que también disfruten de la música y la coreografía.
La docente y sus alumnos manifestaron su entusiasmo por ser escogidos “habiendo muchos grupos de baile en el país”.
Tras mucho esfuerzo, el cuerpo de baile de la duncacipin logró presentarse en distintos eventos de gran importancia en el país como la Teletón, la Feria del Libro y la Feria de Navidad. “Cada día tenemos más presentaciones”, aseguró.
La madre de uno de los jóvenes Benigna Lozada expresó su satisfacción por el hecho de que la Dirección de Artística de la JMJ le dé un espacio a los jóvenes con autismo y asperger.
“Es un sueño cumplido para cualquier persona y es un reflejo de que el trabajo que han venido haciendo desde hace mucho tiempo rinde sus frutos”, dijo la mamá de Ángel Rodríguez.
