Practicar el fútbol americano antes de los 12 años puede tener un impacto en el comportamiento y el humor durante la edad adulta, según un estudio publicado esta semana y efectuado entre exjugadores.
Quienes empezaron a jugar a este deporte de niños tenían un mayor riesgo a los 51 años de sufrir depresión, apatía u otros problemas de comportamiento, según la investigación publicada en la revista científica Translational Psychiatry, que en cambio no lo relacionó con trastornos de la memoria ni de las capacidades intelectuales.
Esta exposición a temprana edad “puede tener consecuencias neurocomportamentales a largo plazo”, afirmaron sus autores.
Los jugadores más jóvenes, cuyo cerebro está en plena fase de madurez, pueden recibir más de 200 impactos en la cabeza por temporada, subrayaron.
Sin embargo, no hallaron pruebas concluyentes de que los golpes repetidos en la cabeza causen ninguna de las disfunciones observadas en exjugadores en estudios anteriores, por lo que instaron a seguir investigando al respecto.
Varios expertos ajenos al estudio se mostraron también prudentes al respecto. El informe “apunta a que estos jugadores sufrieron lesiones cerebrales de manera reiterada, pero no aporta ninguna prueba al respecto”, indicó Michael Swash, experto en neurología de la London School of Medicine.
Además, no incluyó el examen de los cerebros de los 214 exjugadores participantes, basándose solo en sus respuestas a una encuesta por teléfono e internet.
