Las frutas tropicales nativas de Panamá, que hoy no se encuentran con tanta frecuencia como décadas atrás, deben ser rescatadas para que generaciones actuales puedan degustarlas.
Así piensa Omar Núñez, expresidente de la Asociación de Productores de Frutas Exóticas Tropicales, quien forma parte de un proyecto que desde hace varios años funciona para conservar algunas de estas frutas que están en peligro de desaparición.
Se trata del plan de frutas exóticas tropicales que ejecuta la Misión Técnica de China Taiwan en el arco seco de Panamá con el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida).
En este proyecto, frutas tropicales son mejoradas genéticamente con tecnología taiwanesa, afirma Núñez. “Las frutas que manejamos son originarias de aquí, pero fueron mejoradas en Taiwan, para luego ser devueltas a Panamá y ser cultivadas”, detalla.
Chirimoya, guayaba, pomarrosa, manzana de agua, guinda, mango, guanábana, papaya y carambola (fruta estrella) son algunas de las que forman parte del proyecto.
Se trata de frutas que requieren bastante luz solar y por eso se trajeron para este programa “que cubre desde La Chorrera hasta las provincias centrales. Los cultivos se realizan en La Chorrera, Capira, San Carlos, Coclé, Herrera y Los Santos”, afirma Núñez.
los procesos
Al ser estas frutas mejoradas genéticamente se estimula su conservación.
Núñez explica que las frutas se mejoraron genéticamente en Taiwan, “no fue por alteración. La mayoría de las veces estas mejoras se fueron haciendo a base de polinización, o sea que tardaron bastante tiempo. Cuando ya se había logrado el producto deseado, entonces la reproducción se hace por injerto; en ese caso, ya la reproducción no es sexual porque cuando esto se hace ellas pueden cambiar la siguiente generación y, para que eso no ocurra, se espera obtener el producto deseado y ahí se reproduce por injerto”.
El productor explica que de Taiwan vinieron variedades de frutas ya mejoradas. “Cuando llegaron aquí a la Misión Técnica de China Taiwan en Capira, se comprobó el comportamiento de ellas. Las mejores variedades fueron reproducidas para dárselas a los productores. Las que se consideraron que no eran buenas se descontinuaron o se mantenían para poder sacar de ellas semillas o plantones, pero esas no se están reproduciendo comercialmente”.
Gracias a esos esfuerzos, afirma Núñez, actualmente se consiguen en los supermercados frutas tropicales nativas, como la guayaba, guanábana, guinda, marañón, manzanas de agua, entre otras.
>>> Una cuestión cultural
Saborear una pesada de nance “no es lo mismo que tomar una soda”, recalca el ingeniero agrónomo Ángel Carril, del Ministerio de Desarrollo Agropecuario. “La gastronomía basada en las frutas es parte de la cultura y el placer panameño”.
Sin embargo, se necesitan más esfuerzos por parte de la población para conservar estas frutas para que lleguen al paladar de las nuevas generaciones. Pero no es tarea fácil, dice Omar Núñez, expresidente de la Asociación de Productores de Frutas Exóticas Tropicales. “Ya usted no puede sembrar cualquier planta y decir que va a cosechar, porque las condiciones del clima y del suelo no son las mismas de antes; ahora las plantas necesitan un poco más de cuidado, más atención, necesitan ser nutridas, y ese es el problema real que tienen todas las plantas, porque en el ambiente natural la planta ya no encuentra todos los nutrientes necesarios”.
RELLA ROSENSHAIN

