El cantante británico George Michael, fallecido en la pasada Navidad —el 25 de diciembre— en su casa en la localidad inglesa de Goring-on-Thames, murió por causas naturales, determinó el informe final del forense.
Las causas de la muerte del artista a los 53 años fueron “una miocardiopatía dilatada con miocarditis e hígado graso”, explicó en un comunicado Darren Salter, forense-jefe del condado de Oxfordshire (sur), poniendo fin a la investigación y “a la necesidad de nuevas pesquisas”.
Michael podrá ser finalmente enterrado, casi tres meses después de su muerte y una vez las autoridades despejaron todas las dudas sobre su causa. A lo largo de su vida, George Michael protagonizó varios incidentes vinculados al consumo de alcohol y drogas, y las enfermedades mencionadas —coronarias y hepática— en el informe final del forense pueden ser el resultado del abuso de ambas cosas.
El forense pidió respeto a la familia del cantante. “No se comunicarán más novedades [sobre el caso], y la familia solicita a la prensa y al público respeto a su privacidad”.
Los primeros resultados de la autopsia, difundidos unos días después de la muerte, no resultaron “concluyentes”.
La pareja de Michael, Fadi Fawaz, había explicado que lo halló “yaciendo en paz” en la cama de su casa.