Obras maestras del arte por un lado, aerobistas sudorosos por el otro. Las enormes salas del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York albergan desde hace unos meses animadas sesiones matutinas de gimnasia en medio de obras maestras del arte universal.
Durante sesiones de 45 minutos, personas vestidas con ropa de ejercicio trotan a través de 35 salones con pinturas, esculturas, armaduras y otros tesoros antes de que la venerable institución de la Quinta Avenida abra sus puertas al público.
Todo empieza con un calentamiento: estiramiento de las pantorrillas en la gran escalinata de piedra caliza, hubo sentadillas delante del Retrato de Madame X de John Singer Sargent y un poco de yoga frente a la escultura romana de la Diana Cazadora.
¿Cuál es el sentido de viajar hasta un museo en Manhattan solo para hacer ejercicios? “Esto ofrece momentos asombrosos”, dijo Oliver Ryan, que dirige una empresa de bienestar empresario. “Realizamos los primeros estiramientos y ahí en la gran galería estaba Perseo con la cabeza de la Medusa”.
