Cornelius Gurlitt, el anciano alemán que protagonizó uno de los grandes escándalos recientes del mundo del arte al poseer una amplia colección de cuadros en parte robados por los nazis, murió a los 81 años en su casa Múnich.
Gurlitt llevaba varios meses gravemente enfermo y murió hacia el mediodía acompañado por su médico, informó su portavoz, Stephan Holzinger.
El anciano saltó a primera plana en noviembre, cuando se supo que la policía había descubierto y confiscado en su casa una espectacular colección de mil 400 cuadros de maestros como Picasso, Chagall, Matisse, Beckmann y Nolde. Gurlitt aseguró tener pruebas de que los cuadros habían sido adquiridos de forma legal por su padre, Hildebrand Gurlitt, coleccionista de arte que mantuvo relación con los nazis.