El estreno de Tamara y la catarina, de Lucía Carreras, fue en el Festival Internacional de Cine de Toronto. Luego se presentó con éxito en eventos similares en Zurich, Los Cabos, Huelva, Estonia y ahora está en Panamá.
“Los festivales se vuelven una forma de darle fuerza a la película, en el sentido de hacerla visible y deseable. No podemos competir con la mercadotecnia de una película norteamericana, pero al estar en festivales se acumula un deseo por ver esa película, lo que la ayuda en el momento de tratar de entrar a cartelera. Como realizador, es una forma de poder entrar en contacto con públicos diversos y cerrar el círculo al escuchar y ver las reacciones. El IFF Panamá es un espacio que se ha vuelto referencia para mostrar el cine de la región, así como propuestas mundiales. Estar en él me llena de emoción”, indica Lucía Carreras.
