Los científicos secuenciaron el genoma de una cepa viral de la hepatitis B encontrada en el cuerpo momificado de un niño que murió en el siglo XVI, confirmando que este patógeno, responsable de casi un millón de muertes al año, afecta a la humanidad desde hace siglos.
Los análisis científicos previos de los restos de este niño, enterrado en la Basílica de San Domenico Maggiore de Nápoles, Italia, habían hecho pensar que había sido infectado por el virus de la viruela, por las marcas en el rostro aparentemente dejadas por las pústulas de la enfermedad. Pero al analizar pequeñas muestras de tejido óseo y de la piel, los investigadores de la Universidad McMaster en Canadá han podido identificar fragmentos de ADN viral.
El análisis genómico reveló entonces que se trataba del virus de la hepatitis B, según el trabajo publicado en la revista PLOS Pathogens. Se confirma que la hepatitis B afecta a la humanidad desde hace mucho tiempo y ha cambiado poco en los últimos 450 años.