Michel Houellebecq, uno de los escritores franceses más célebres y traducidos en el extranjero, regresa en enero a la primera escena literaria con Serotonina, una esperada obra en la que prácticamente anticipó la revuelta de los “chalecos amarillos”.
La última novela del autor de Partículas elementales llegará a las librerías el 4 de enero. La editorial pidió a los medios que respetaran un embargo total sobre el contenido del libro hasta el 27 de diciembre, pero dos semanarios no lo tuvieron en cuenta.
La séptima novela de Houellebecq aparece cuatro años después de la publicación de la polémica Sumisión, que llegó a las librerías el mismo día en el que se produjo el atentado en la redacción de Charlie Hebdo en París y en la que advertía sobre la islamización de Francia.
Características
Trama
Su última novela es Serotonina. El narrador protagonista es Florent-Claude Labrouste, de 46 años, un hombre completamente extenuado. Depresivo, aún obsesionado con sus amores pasados, solo sigue adelante gracias a un antidepresivo, el Captorix, elaborado con serotonina.
El Captorix tiene “inicialmente una eficacia sorprendente, que permite a los pacientes recuperar una cierta confortabilidad en las costumbres de una sociedad evolucionada (...) sin favorecer, a diferencia de otros antidepresivos de la precedente generación, las tendencias suicidas o la automutilación”, advierte el narrador.
“Los indeseables efectos secundarios producidos más habitualmente por el Captorix son la náusea, la pérdida de la libido, la impotencia... Nunca antes había sufrido náuseas”.

Houellebecq, sin planearlo, presenta en su novela la revuelta de los “chalecos amarillos” en Francia, con una escena en la que unos ganaderos indignados bloquean una autopista. Describe la desesperación de los productores lecheros. “De vez en cuando se cierra una fábrica, se deslocaliza una planta de producción, pongamos que despiden a 70 obreros (...) Hay un piquete de huelga, se queman neumáticos... Cada año te encuentras con centenares de campesinos que abandonan su negocio o se revientan los sesos”, explica el narrador, agrónomo de formación, a su amigo (¿el único?), un productor lechero que está en apuros.
“El número de agricultores bajó enormemente durante los últimos 50 años en Francia, pero aún no disminuyó lo suficiente”, añade el protagonista, que comparte las ideas antiliberales y euroescépticas del autor.
