En melodías como Der hoyfzinger fun varshever geto (traducida del yiddish como ´La calle cantora del gueto de Varsovia´), se revelan musicalmente experiencias como las del sobreviviente Reuven Lifshutz, su autor.
Aquí, una de sus estrofas: Desde nuestros corazones un fuego brilla. Hemos sido masacrados como ovejas lo suficiente. Oh, judíos, tomen sus armas. Vengan, vamos a ponerle fin a esto.
La canción fue creada en 1943 durante una revuelta contra los nazis, la que fue sofocada, como se sabe, con una aniquilación.
“Los que hablan yiddish y están involucrados en el tema del Holocausto, me dijeron que no habían escuchado algo tan fuerte como lo que dice esta canción”, dice.
El tema sirve de fondo en una de las diatribas de Adolfo Hitler que el coreógrafo español Fernando Hurtado eligió para reproducir en Las mariposas ya no viven aquí.
¿Hitler será personificado en tu obra?
No. Solo saldrán dos de sus discursos originales en medio de varias escenas.
¿Cómo dividió los personajes?
En la audición, se presentaron 50 mujeres y 20 hombres. Tomamos un grupo de nazis, que no son concebidos como nazis sino como energías que arrasan con todo. Llegué a la conclusión de que los nazis iban con sus perros detrás de sus presas. Esa es la esencia del nazi que quiero representar, sin ni siquiera mostrar sus rostros.
¿Por qué?
Las caras que queremos ver son las de los 6 millones de judíos con nombres y apellidos, pero esta gente no. No me interesa que el público le vea la cara.
¿Dónde creó el primer movimiento?
Aquí, cuando llegué. Siempre hay momentos coreográficos cuando todos estamos unidos. A partir de ahí tengo ideas claras de trabajar sobre determinadas sensaciones mediante dúos, tríos o cuartetos. A partir de ahí, hago propuestas de pasos por medio de imágenes o lecturas.
¿Cómo en la danza y en su labor de creador busca emocionar, sin tocar fibras susceptibles?
Hay una cosa que yo aclararé: “vosotros habéis encargado un espectáculo a un español”. No soy judío y no soy un doctor en el tema. Lo estudié y plasmé la visión que tengo del tema.
Es decir, lo advirtió.
Claro. De hecho, está en las palabras del director en el programa de mano: Que conste que esto es un encargo a un español; que conste que es un espectáculo de danza; que conste que dura una hora y que conste que no quiero ofender a nadie. Como artista, no quiero hacer lo que ya se ha hecho, lo dije desde el principio. ¿Para qué mostrar violencia? Quiero mostrar la sensibilidad desde otro punto de vista: desde la emoción y el silencio. Hay escenas que miembros de la comunidad, con trayectoria, las ven y dicen que pueden sentirse inquietos. Eso beneficia mi visión. Sin embargo, nunca he querido ofender a nadie, pero tampoco hacer las cosas fáciles.
¿Cuánto permite que influyan las observaciones en la coreografía?
Es un equilibrio. Hemos tenido discusiones, donde he accedido a cambiar escenas que no modificarán el concepto, pero hay cosas que no se pudieron tocar.
¿Como cuáles?
En lo que produce inquietud. No condicionaré el espectáculo a que no cause molestia. Esa no es mi visión. Hay una escena en la que llegan a los campos de concentración, se separan a los niños y mujeres de los hombres. Lo siguiente que hacen es tatuarlos y raparlos, poniendo como fondo el tercer himno de la colectividad judía. Mientras todo eso sucede, pasa una chica con tacones altos, mostrando un cartel, como en el boxeo, que dice “el trabajo te hará libre”, la frase que se encuentra en la entrada de Auschwitz.
Entonces, está provocando.
Si se entra a un campo de concentración, donde no se sabe qué va a pasar y se lee una frase que dice “el trabajo te hará libre”, ¿no es eso irónico? Mi intención no es reírme de nadie.
¿Cuáles cree que puedan llegar a ser las reacciones cuando cierre el telón?
Espero que sean las mismas que tenía cuando afronté el reto: respeto total. Dije que no estaba aquí para juzgar. Eso ya lo ha hecho la historia. Esto es arte y está hecho con todo el respeto posible; intentando hacer ver, sentir y tocar emociones desde el punto de vista de lo que pasó. En una hora que dura el espectáculo, pasamos por muchos lugares. No se puede hacer un espectáculo para agradar a todo el mundo en todo momento. Yo estoy muy tranquilo con el espectáculo.