Danha Alvarado pedalea y hace girar una rueda conectada a un molino de maíz, un invento creado por indígenas guatemaltecos, pioneros en la construcción de máquinas usando bicicletas recicladas para proteger el medioambiente y apoyar a familias pobres.
El llamado bicimolino es uno de los 21 ingenios de Maya Pedal, una organización creada por campesinos e indígenas inventores, que funciona desde hace dos décadas, en San Andrés Itzapa, un poblado de maya-kaqchikel, a unos 30 km al oeste de la capital guatemalteca.
Además de moler granos, las bicicletas se transforman para licuar, extraer agua de pozos, desgranar maíz y realizar otras tareas sin necesidad de electricidad o combustibles, mejorando las condiciones de vida de familias pobres.
“Aquí hablamos mucho de medio ambiente, de reciclaje. De cómo nosotros podemos renovar, de cómo nosotros podemos crear con nuestra imaginación para cuidar la naturaleza”, dice Danha, miembro de Maya Pedal. El taller funciona con la donación de las bicimáquinas a familias pobres, mediante apadrinamientos y con la venta directa de las máquinas en Guatemala, con precios de entre 75 y 725 dólares.
