Es adicta a series emblemáticas como Twin Peaks, pero la cineasta española Isabel Coixet defiende a capa y espada la experiencia insustituible de acomodarse en una sala de cine, aunque los nuevos tiempos nos confinen cada vez más a casa.
“Mi objetivo es que la gente vea mis películas en una gran pantalla. Esto lo tengo muy claro y trabajo en ese sentido”, explica en París la directora, de 57 años,
“Las series son meramente para quemar el tiempo. El cine es comunión con la pantalla, cuando lo ves solo haces eso. En casa siempre hay 50 mil cosas que te distraen y a mí, aunque siga Twin Peaks y esté pendiente de los siguientes episodios, al final no me traspasan, porque la cotidianidad ha impregnado la experiencia”.
Los cambios en las formas de ver cine son solo uno de los síntomas de la trepidante transformación del mundo actual, ante la cual, según la cineasta, la sociedad se ha quedado sin herramientas para entenderlas. “Cuando iba al colegio había el materialismo histórico para explicar la historia y entender las cosas que venían. Pero todo esto se ha acabado. Estamos desorientados”.