Tomados por sorpresa tras anunciarse que el Nobel de Literatura recompensaba a Kazuo Ishiguro, los japoneses saludaron el galardón a este británico nacido en Japón que le augura un éxito en las librerías de la madre patria.
Muchos apostaban al novelista japonés más conocido del mundo, Haruki Murakami, pero reaccionaron con entusiasmo al tomar conocimiento de la existencia de Ishiguro.
“Hemos decidido reimprimir los ocho títulos cuya traducción al japonés habíamos publicado”, explicó una portavoz de la editorial japonesa Hayakawa.
“Antes Ishiguro decía que no le interesaba demasiado el Nobel”, recuerda su traductor Masao Tsuchiya, que siempre pensó que algún día lo obtendría, pero no ahora, según declaraciones referidas en un comunicado. “Ojalá ahora publique un libro que sea considerado como emblemático de su obra”, dijo.
Los medios japoneses, al principio poco entusiastas, saludaron luego de este premio a un nativo de Japón. Los periodistas invadieron las librerías que quedaban abiertas a esa hora de la noche para recabar reacciones de lectores y vendedores, que rápidamente dispusieron en los escaparates los escasos volúmenes de Ishiguro disponibles, colocándolos en algunos casos -como en la librería Kinokuniya en Tokio- por encima de las novelas de Haruki Murakami.
“Hemos recibido una cantidad impresionante de pedidos, estamos muy contentos”, declaró el portavoz de Hayakawa. Ishiguro también fue felicitado por el gobernador de Nagasaki, ciudad del suroeste de Japón, donde nació y vivió los primeros cinco años de su vida.
