“Está cayendo un palo de agua”, “mi tía chinguea” o “viene la chota”. En Panamá estas frases realmente hacen referencia a: “Está lloviendo fuerte”, “mi tía juega lotería” y “viene la policía”.
En nuestro país, las jergas se pueden escuchar en los estratos sociales tanto bajos como altos.
Pero, ¿qué son las jergas? Dentro del habla de una comunidad lingüística, son un modo especial de lenguaje que manifiesta sus propias características, siendo la más determinante que solamente puede ser comprendida por aquellos que pertenecen a esa misma jerga, responde Francisco Javier Pérez, presidente de la Academia Venezolana de la Lengua.
En el diario vivir, todos las usan, no obstante, depende de la personalidad de cada uno y de la manera de vivir de cada uno, asegura el filólogo y doctor en lingüística hispánica Rafael Candanedo.
“La jerga es como el sarampión: contagiosa, y si su estímulo es para crecer como seres humanos que sea bienvenida”, reflexiona.
En Panamá están las jergas congo, revesina (qué sopá) y las fórmulas juveniles, con frecuencia del inglés (´pritty´ o ´cool´, y cambian según la generación), cuenta Candanedo.
Las jergas se dan de una manera natural, considera Rodolfo de Gracia, integrante de la Academia Panameña de la Lengua.
Por ejemplo, en el uso diario de la lengua se escuchan expresiones como: “dígame cuánto es el daño” para referirnos a lo que debemos pagar por un servicio. O se dice que algo estuvo “cariñoso” para aludir a su elevado precio.
Es necesario aclarar que la palabra “jerga” ha adquirido un sentido peyorativo, pero no siempre lo tiene.
¿Las jergas podrían afectar el idioma? ¿Cuáles son las jergas más comunes en Panamá? Si desea conocer la opinión de los expertos, vaya a la siguiente página.

