El brasileño José Padilha volvió a la Berlinale con su último filme 7 días en Entebbe, sobre el secuestro del avión de Air France en 1976, con el que evita limitarse a la violencia del suceso, dando voz a todas las partes del conflicto israelo-palestino.
Diez años después de llevarse el Oso de Oro del festival berlinés por Tropa de Élite, el director presentó -fuera de competición -, una nueva versión cinematográfica de la operación israelí que permitió liberar al centenar de rehenes retenidos en una terminal de un aeropuerto de Uganda por parte de militantes propalestinos, entre ellos, dos alemanes marxistas.
El actor Daniel Brühl y la británica Rosamund Pike protagonizan la cinta, 40 años después de que Kirk Douglas y Elizabeth Taylor se pusieran a las órdenes de Marvin J. Chomsky en Victoria en Entebbe.
Padilha decidió indagar más allá de la versión militar y meterse en la piel de quienes lanzaron la operación de rescate, esto es, el entonces primer ministro israelí, Yitzhak Rabin, más proclive a negociar que su ministro de Defensa, Shimon Peres, así como de quienes perpetraron el secuestro para defender la causa palestina.
Las dudas y contradicciones de los secuestradores y el apego creciente de uno de ellos hacia los pasajeros permiten a Padilha explorar la conciencia de quienes son considerados, según recuerda el filme en su inicio, “terroristas” por los israelíes y “luchadores por la libertad” por los palestinos. “Si retratara a los terroristas como si no fueran humanos, porque lo son, aunque estén haciendo algo terrible e inexcusable, estaría loco”, dijo.
