Parábola (1946) fue el primer libro de poemas de Dora Pérez de Zárate, una obra que empezó a tejer desde 1930, según recuerda su hijo Manuel Zárate.
Comenta que su mamá formó parte de un movimiento literario que se desarrolló en el país en los años de 1930.
Este grupo es el resultado de una visión que tuvo el presidente Belisario Porras, quien quería defender y promover la cultura, dice.
De esta manera, surge un movimiento poético que rompe con el clasicismo modernista, y quien marca la pauta es el vanguardista escritor Rogelio Sinán, anota.
OBRAS
La lista de sus obras es extensa. Su hijo calcula que su mamá escribió unas 68 obras, y de ellas se publicaron menos de la mitad.
Su bibliografía aumenta si se toman en cuenta los libros que escribió junto a su esposo, Manuel Zárate, por ejemplo, Añojal y Del tamborito una flor.
Un misterio, anota su hijo, es que su mamá firmó en ocasiones sus libros con el seudónimo de Eda Nela, pero no se sabe por qué. Lo interesante es que ella le puso a su hija Edda, con dos “de” para que no se confundiera con su seudónimo.
Entre sus ensayos, el historiador Milciades Pinzón destaca La saga panameña, un tema inquietante (1986), Sobre nuestra música típica (1996), Del tamborito una flor (1996) y Medicina folclórica panameña (1996).
En opinión de Milciades Pinzón, los ensayos de esta escritora son vanguardistas en la medida en que ella parte de la cultura popular, la cual reconoce, valora y lanza al ruedo de los académicos nacionales.
En el plano de lo folclórico resalta En torno al cuento folclórico panameño (1993) y Nanas, rimas y juegos infantiles que se practican en Panamá (1956), entre otras.
Por ejemplo, en esta última, un estudio en el que se recogen más de 500 juegos infantiles, gana el primer premio del concurso Ricardo Miró.
Aquí analiza exhaustivamente la riqueza del cantar como parte de la educación del niño, detalla su hijo.
En cuanto a sus poesías, sus versos lucen una presencia vanguardista en el uso del versolibrismo para expresar sus sentimientos y su visión del mundo, dice Pinzón.
La folclorista y educadora Dolores Cordero Pérez comenta que Doña Dora trabajó mucho la relación entre el idioma español y el aspecto literario del folclore de este país.
Cordero Pérez cita la colaboración de Dora con su esposo Manuel F. Zárate en La décima y la copla en Panamá (1952).