Observar el logo, de líneas rectas y finales puntiagudos que tornea el nombre de La Ley, en el bombo de la batería de Mauricio Clavería, era volver a 1995 y recordar el diseño de aquel álbum en donde dos manos se juntaban bajo la palabra Invisible.
Con Día cero, el segundo tema de dicho trabajo de La Ley, Beto Cuevas, junto con Pedro Frugone y Mauricio Clavería, aseguró: “estamos de regreso”, el pasado sábado 7 de junio en el Figali Convention Center.
Dentro de “Retour”, gira y álbum que recorre América Latina tras nueve años de ausencia y su trayectoria musical de la banda chilena, Panamá fue el décimo primer país en su ruta.
A las 11:15 p.m., Cuevas, Clavería, Frugone y demás músicos no se encontraron un Figali lleno a su capacidad. A pesar de eso, en vista “de no saber lo que pudiese suceder al día siguiente”, el vocalista, en nombre de sus compañeros, prometió a los asistentes “dar el mejor concierto de sus vidas”.
Luego de Día cero, La Ley continuó repasando el pasado con temas de Invisible -considerado por Cuevas como “el álbum que marcó el antes y después en la trayectoria de La Ley”- como Hombre y Animal, así como Tejedores de ilusión, del álbum homónimo de 1993.
Al llegar a la etapa del disco Doble opuesto (1991), el grupo trajo a la memoria Angie, Prisioneros de la piel y el sencillo del mismo nombre del álbum, donde Clavería realizó un solo de batería que sacó aplausos.
Luego de viajar en el tiempo por el primer lustro de los años de 1990, La Ley volvió al presente para presentar el primer sencillo inédito en nueve años: Olvidar, una canción en la menor que, según Cuevas, describe el sonido actual de la banda, el que se verá en un álbum inédito que “en dos semanas iniciarán a componer”, aseguró sobre el trabajo que esperan lanzar el próximo año.
Con la colombiana Nea Ferrer en los coros, Cuevas realizó improvisaciones interesantes con las voces, como en 1-800 dual y Cielo market, preludiado con panderetas por Cuevas y guiños de guitarra por parte de Frugone.
Tras pedir que los asistentes sacaran sus celulares, Cuevas se colgó su guitarra acústica para interpretar los lentos Fuera de mí e Intenta amar, para luego cambiar a la eléctrica con la enérgica “Paraíso”, del álbum Uno, de 2000.
De este álbum, ganador de un Grammy americano, se extrae un tema que intensificó el concierto: Aquí.
Como canción cumbre que pretende ser la última, La Ley volvió al escenario cerca de la 1:00 de la madrugada para ver cuánto Más allá ha permanecido su recuerdo tras su ausencia.
Por último, con Delirando y El duelo, el trío chileno se despidió de Panamá con un “hasta siempre”, que le demostró a sus fieles seguidores que en nueve años sus corazones nunca dejaron los de ellos, como bien lo sentenciaría Cuevas en Mentira.

