Uno de los pasatiempos más típicos de las clases populares de Londres, las carreras de galgos, desaparecerá de la capital británica con el cierre del último canódromo.
Londres llegó a disponer de más de 20 de estos circuitos, que atraían a miles de apostadores, para una tarde de entretenimiento barato, pero solo queda uno, el Wimbledon Stadium.
Víctima de los cambios culturales y del avance imparable de la construcción, este fin de semana se disputaron en él las últimas carreras antes de su demolición.
La instalación, construida en 1928, será sustituida por 600 apartamentos y un nuevo estadio de 11 mil plazas para el equipo de fútbol de tercera división AFC Wimbledon.
En el penúltimo día de carreras, los aficionados a este deporte lamentaban el cierre. Vestido con una gorra chata, una gabardina beige, un pañuelo de cuello azul y una corbata amarilla con dibujos de galgos, John Henwood, de 68 años, lleva 34 como corredor de apuestas a pie de pista. “Será una pérdida muy, muy triste”.
Tradición importada de Estados Unidos en 1920, las carreras de galgos florecieron en todo el país, en grandes estadios londinenses.
En el resto del país sobreviven 30 circuitos.
Aunque siguen siendo la alternativa barata a las carreras de caballos, su atractivo se ha ido perdiendo desde que en 1961 se legalizaron los establecimientos de apuestas que hoy llenan las calles del país, y dejaron de ser uno de los pocos lugares donde jugarse el dinero legalmente.
