Un espectáculo de fuego y velas ilumina esta semana el monumento megalítico de Stonehenge, visitado por miles de personas que pueden caminar entre las piedras del anillo prehistórico.
Los últimos rayos de sol se filtraban entre los menhires cuando los integrantes de la compañía francesa Carabosse comenzaron a encender las velas que habían distribuido entre las piedras de Stonehenge, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1986.
El espectáculo, titulado Jardín de Fuego, se repite esta noche y mañana, como parte de la Olimpiada Cultural, cuyo programa incluye más de 12 mil eventos que tendrán lugar durante este verano en múltiples lugares del Reino Unido.
Alrededor de 2 mil personas, entre las que se contaban familias con niños, hacían fila desde media tarde para acceder al recinto, formado por grandes bloques de piedra distribuidos en cuatro circunferencias concéntricas y vetado habitualmente a los turistas.
En el espectáculo del grupo francés, grandes bolas de fuego y autómatas iluminados rodean el círculo de menhires, que vivió su máximo esplendor hace unos 5 mil años y que cada solsticio se convierte en un punto de reunión.
Durante una hora, la multitud puede recorrer el círculo de menhires, palpar las piedras y fotografiarse con ellas, mientras de fondo suena la música de una guitarra eléctrica.
El objetivo del espectáculo es “inspirar, entretener y crear momentos que transformen a las personas y los lugares”, dice María Bota, directora del Festival Internacional de Arte de Salisbury.
