Entre información inmediata y mirada artística, una exposición en Nueva York celebra los 70 años de la agencia Magnum, una cooperativa de fotógrafos única en su género que logró sobrevivir a los cambios del mundo de la fotografía.
“Magnum Manifesto”, que se abrió hace unos días en el Centro Internacional de la Fotografía, es diferente de las exposiciones previas consagradas a Magnum, que consistían esencialmente en una muestra de las imágenes más célebres de la agencia.
James Dean caminando por Times Square, Pablo Picasso protegiendo a Françoise Gilot bajo una sombrilla, Marilyn Monroe en el rodaje de The Misfits... Algunas fotos de Magnum dieron la vuelta al mundo y están registradas en la memoria.
“Uno de los desafíos es intentar definir el espíritu Magnum”, explica Clément Chéroux, uno de los curadores de la exposición.
La exposición lo hace a través de las fotos, claro, pero también recuperando citas de los propios fotógrafos, como Robert Capa y Henri Cartier-Bresson, las dos figuras emblemáticas de la agencia, con un centro de gravedad que se sitúa entre París y Nueva York, sus dos oficinas históricas.
Magnum es una “utopía fotográfica”, decía el francés Henri Cartier-Bresson, “una construcción de observadores”. Es también un colectivo claro que no esconde su ambición, como lo resume su nombre, “Magnum”, grande en latín.