Paulo Guillén está convencido de que “una de las energías más puras, renovables y revitalizantes proviene de la fuerza del agua”.
Por eso, uno de los placeres de este fotógrafo es caminar por horas “en medio de terrenos quebrados, bordear precipicios y atravesar la humedad de espesos bosques”.
La recompensa de estas odiseas es ser testigo de grandes caídas de agua “que hace que se te olvide todo el proceso previo, te limpie de impurezas y te alimente a seguir con más ganas”.
El resultado de estas andanzas las recoge en la exposición “Cascadas majestuosas”, que presentará en la Biblioteca de Boquete, Chiriquí, del 5 de octubre al 7 de noviembre.
El público que aprecie esta individual verá 27 imágenes tomadas entre los años 2017 y este 2018. La selección la hizo en compañía de su esposa, Priscila Amo.
Toda la muestra la componen imágenes de la provincia de Chiriquí, desde oriente (Tolé, la comarca Ngäbe Buglé), Gualaca (“la cual aporta un número significativo de estos escenarios naturales”), hasta el distrito de Renacimiento.

Lo extraordinario
Para Paulo Guillén, una cascada maravillosa es aquella que tiene esa condición de extraordinaria.
“No puede ser de otra manera, estar ante estos escenarios por Dios creados significa estar lejos del estrés diario. Ser una minúscula parte ante la inmensidad de árboles que te custodian, su verdor, y además sentir la fuerza del agua te hace extraordinariamente feliz y renovado”, comenta.
Ese amor por el medio ambiente le viene de pequeño. Desde chico siempre tuvo “una fascinación con la naturaleza y sus escenarios: atardeceres, paisajes de montañas, etc.”.
Esa conexión aumenta ahora de adulto a través del senderismo, “porque nos permite disfrutar cada paso hasta ser recompensados por una gran cascada que te renueva la vida. En allí donde mejor se percibe una energía gratificante”.
Es un fiel creyente de aquella ancestral frase de que “una imagen vale más que mil palabras”, “y solo trato de capturar lo que en algún momento presencio. No obstante lo anterior, debo manifestar que ninguna imagen asemeja la inmensidad y lo que realmente transmiten los escenarios que hemos visitado”, comenta Guillén, que nació en la ciudad brasileña de Belém, aunque su madre es chiricana y su papá es de la ciudad de Panamá y “llegué a este terruño desde muy chico”.

