Los sastres rápidos de Galicia ya no parecen tan rápidos. Inditex, el grupo textil más grande del mundo y propietario de la cadena Zara, tiene que competir con rivales más jóvenes que venden solo online como boohoo.com y Missguided.
Sus competidores están produciendo la ropa a mayor velocidad, tardando solo una semana desde el diseño, hasta el punto de venta y renovando diariamente su oferta online con cientos de artículos nuevos. En un intento por mantener su hegemonía, la compañía española desarrolla nuevas tecnologías, conectándose con firmas de tecnología y contratando talento desde empresas incubadoras.
Del éxito de esta estrategia depende de si Inditex será capaz de adaptarse a los cambios en el negocio de la venta de ropa, donde Amazon está a punto de superar a Macy’s como el mayor vendedor de ropa en el mercado estadounidense.
También demostrará si un modelo de negocio que se basa en combinar las ventas online con una extensa red de tiendas puede o no prevalecer en el mercado masivo.
Inditex cuenta con una división de innovación, liderada por el exingeniero de telecomunicaciones Alejandro Ferrer y el fundador de startups David Alayon, pero hasta ahora ha revelado poco sobre su trabajo. La división está probando diversas formas para mejorar el manejo del inventario. Se ha conectado con Fetch Robotics, con sede en California, para probar robots que trabajan en la logística, dijo la compañía a Reuters. También se asoció con el fabricante de chips Intel, para crear dispositivos que puedan medir el volumen de ropa acumulado en las cajas.